Columnistas // 2020-07-15
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"El Amor y la Igualdad”
La aplicación de fotos de mi teléfono cada tanto me propone hacer un collage y compartirlo. Esta vez me trajo a la memoria una imagen del casamiento de mis amigos Alfredo Larrea y Esteban Martínez donde varios de los que asistimos esa noche aparecemos abrazadxs.


La pandemia no nos separó, Zoom se convirtió en una de las tantas herramientas digitales que permiten respetar el distanciamiento social en estas frías noches mendocinas y mantenerme junto a los amigos, entonces decidí hacer una reunión virtual y ellos aceptaron mi invitación de inmediato. 

Comenzamos conversando sobre cuestiones triviales hasta que en un determinado momento les comenté sobre el recuerdo de mi celu e inmediatamente Alfredo recordó que está próximo un nuevo aniversario de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. Ahí aproveché para preguntarles si su vida después de casados había cambiado.

A lo primero que Alfredo se refiere es a cómo se les facilitó todo, por ejemplo en cuanto al acceso a la salud y me cuenta que en esos tiempos había querido incluir en la obra social a su pareja pero “… antes con el Certificado de Convivencia era engorroso, siempre nos faltaba esto o aquello, continuamente había que volver y nunca terminábamos el trámite. En cambio con el Acta de Matrimonio fue inmediato. De eso se trata la igualdad, ustedes están acá y nosotros también estamos acá con los mismos derechos, sin diferencias”. 

En ese momento recordé un pasaje de la intervención de Agustín Rossi en la Cámara de Diputados de la Nación cuando se llevaba adelante el tratamiento de la Ley de Matrimonio Igualitario: “Las palabras en sí mismas representan cosas: las palabras incluyen o excluyen, integran o aíslan, mantienen el statu quo o significan un avance. A pesar de la buena voluntad de algunos no era lo mismo hablar de unión civil que de matrimonio. Era seguir estigmatizando, era seguir diciéndoles: 'son distintos, ustedes pueden hasta acá, el resto está reservado para nosotros, para ustedes es esto...”.

 -  ¿Cómo nació el amor? 

 - Nos conocimos un ocho de diciembre. Nos presentó un amigo en común, empezamos a charlar y a vernos como amigos. Lo nuestro se dio muy naturalmente, cosa que sorprendió a propios y extraños porque los dos teníamos nuestra fama. Es más no tuvimos relaciones hasta tiempo después. Cuando lo vi, pensé: "Este puto altanero no va a darme ni cinco pelotas” - contesta Esteban.

-  ¡Y terminamos casados! - exclama Alfredo con una sonrisa cómplice y reímos los tres - Nunca imaginé que algún día me iba a casar. Esteban me enamoró. Pasaba por la puerta de mi departamento antes de ir a su trabajo y me dejaba cartas, flores, regalitos.

-  Llegaba dos horas antes a mi trabajo sin necesidad, pero no me importaba. Iba a pie desde mi casa hasta la suya para tocar el timbre, dejarle un bombón y seguir mi camino - recuerda Esteban.

-  Me conquisto por los detalles – asiente Alfredo y vuelve a julio de 2010 - me acuerdo que la noche que se aprobó la Ley, nosotros no nos conocíamos todavía, yo estaba solo viendo la sesión por televisión y salí para La Reserva a festejar. Celebré por todos aquellos que estuvieron en cana, por muchos amigos y muchas amigas que sufrieron durante décadas, pero nunca pensé que era para mí...  y seis años después terminé casado, pudiendo yo también acceder a ese derecho.

- ¿Alguna vez se sintieron discriminados? 

-  Sí, vengo de una familia muy conservadora - Esteban refiriéndose a su pasado familiar - Mi abuela era de las que si miraba en la televisión una mujer en bombacha y corpiño se tapaba la cara y mi vieja tenía esa misma rosca en la cabeza. Cuando era chico vivíamos en la Provincia de Buenos Aires, subíamos al tren en la estación de Morón y a veces también subían unas chicas trans. Mi mamá nos agarraba la cabeza y nos tapaba los ojos para que no las viéramos. Muchas veces tuve la sensación de que la discriminación empezaba en casa. Después de adolescente tuve que dejar la escuela y ponerme a trabajar. Entraba muy temprano y el hecho de pararme en una esquina a tomar el colectivo a las cinco de la mañana, era para que me tiraran piedras por ser puto. Entonces optaba por caminar dos kilómetros más, así no me pegaban.

- Mi familia es de cabeza más abierta, no fue un drama que aceptaran mi orientación sexual y después en facultad tampoco, capaz que porque el ochenta por ciento de mis compañeros eran gays - dice a su turno Alfredo que se graduó de la carrera Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras en la UNCuyo - Pero en la calle sí, obviamente me han gritado puto y me han llevado preso a Contraventores por portación de caderas. - Las risas invadieron nuestras pantallas.

- Volviendo al matrimonio ¿cómo fue la propuesta?

-  Yo al principio no estaba muy convencido - arranca Alfredo -  Esteban me lo propuso varias veces,  nos queríamos pero la verdad era que no creía que fuera el momento.

-  El apurero era yo – interrumpe Esteban.

 - Sentía que estábamos bien así - continúa Alfredo y agrega - Pasaron los años, ya vivíamos juntos, se fueron generando los proyectos y fuimos afianzando el amor. El cariño mutuo creció y luchamos juntos por un montón cosas. Él terminó de estudiar y se recibió de bibliotecario. Después lo dejaron sin trabajo, consiguió otro... transitamos mucho y bien. Hasta que me dije que ya era momento de pasar a otra etapa con esta persona a la que amo, con la que me llevo bien, comparto viajes, me divierto y un día le respondí que sí.

-  Tal cual - confirma Esteban - se lo propuse en reiteradas ocasiones pero él no quería saber nada. Hasta que tuve un viaje de capacitación y cuando volví me dijo ´te extrañe´.

 -  Ese fue el momento en que supe que debíamos casarnos - agrega Alfredo - y así fue.

-   Y en cuanto a las reacciones ¿cómo lo tomaron las personas de sus respectivos entornos cuando les contaron que se casaban?

-  Bien. lo conté en mis trabajos de las distintas escuelas y todos mis compañeros y compañeras se alegraron por mí. Lo mismo que mis amigos y amigas - responde Alfredo.

-  Yo por regla general siempre he preferido ser reservado respecto de mi vida personal en el trabajo, pero cuando conté que nos íbamos a casar también recibí el apoyo de mis compañeres. 

- ¿Podríamos decir que con las dos gatas y los dos perros tienen una familia conformada, o falta algo?

- Está completa - Alfredo apresura la respuesta - Quizás si nos hubiésemos conocido y casado antes, nos hubiera gustado adoptar. Pero ahora no.  Imaginate que me faltan cinco años para jubilarme. ¡Olvidate! no me voy a poner a criar un niño o niña a esta edad - y entre risas agrega - cuando me pida que le lleve a una pijamada con doce años o a un cumpleaños con quince, voy a ser un viejo choto. 

- Yo quería ser padre. Fue un tema muy serio de conversación y llegamos a la conclusión que la paternidad compartida y responsable requiere de condiciones que ya no tenemos. 

- Sí, hemos pensado en apadrinar, alguna criatura - dicen ambos casi al unísono.

- Otra cosa que es importante es que como no vamos a tener herederos directos, hemos pensado que cuando los dos faltemos queremos dejar nuestra casa y lo que tenemos a alguna institución de ayuda a personas con VIH. Queremos que lo mucho o poco que hemos logrado, vuelva a otros. En la cuarentena lo hemos hablado y estamos decididos.

- En relación a lo que ha provocado la cuarentena, leí que muchos matrimonios durante el asilamiento obligatorio han visto resquebrajadas sus relaciones ¿ustedes como la llevan?

- Hemos tenido nuestras diferencias - Esteban regresa a la seriedad - pero desde siempre hemos adoptado como norma sentarnos, hablar y llegar a un consenso tratando de ver lo que es mejor para la familia.

- Como todas las parejas discutimos pero siempre en las discusiones la razón la tiene el amor, sobre todo cuando se demuestra interés en el matrimonio. Cuando vos tenés quilombo en la pareja te sentás y lo hablas como corresponde - concuerda Alfredo.

- ¿Y en el barrio como es la relación con los vecinos y vecinas?

- Cada vez que salimos a la puerta estamos a los gritos con las vecinas, saludándonos de puerta a puerta - Esteban regresa a la risa y aclara - De todas maneras Alfredo es más amiguero.

- Este es un barrio de personas grandes. Siempre hemos estado con las viejas a los besos y los abrazos. Ahora les pido que se cuiden, que no salgan, que por un tiempo hay que extremar recaudos para que no las vaya a agarrar el Coronavirus. Tenemos muy buena relación. Es más, hemos festejado el día del amigo con las vecinas. 

- Con el verdulero nos llevamos bárbaro, al igual que con las chicas de la mercería y la fiambrería. La gente del barrio siempre ha sido muy respetuosa con nosotros - agrega Esteban.

-¿Cuál es el recuerdo que más los marco de ese 29 de enero de 2016 cuando se casaron?

- Cuando entramos y estaban todas las personas que queremos - dice Esteban como reviviendo el momento - Porque cuando armás la lista de invitades ves los nombres y son bastantes pero no deja de ser una lista. Ahora, cuando entrás y los ves ahí compartiendo nuestra felicidad... uf! fue muy emotivo. Me acuerdo que le apreté la mano fuerte a Alfredo le dije: ´Vinieron todos´ y me respondió: ´Sí. Nos quieren mucho, por eso están con nosotros´

- Fue muy emocionante ver a grupos de amigos y amigas de distintos ámbitos, personas que nos trajo la vida, los del trabajo y a la familia unidos por nuestra boda. Y que terminen bailando todos juntos, aún sin conocerse, fue muy lindo - concluye Alfredo.

Se nos terminó el tiempo de Zoom, pero prometimos volver a vernos por la misma plataforma para continuar celebrando la amistad y la vida compartida con dos personas que se conocieron, se enamoraron y se casaron como cualquier otra pareja. 

Hoy celebramos un nuevo aniversario de la aprobación de las modificaciones al Código Civil que instauraron en la Argentina la Ley de Matrimonio Igualitario. A diez años de aquel glorioso 15 de julio, el grito de "igualdad" que resonó en el recinto, se extendió en las calles y permanece en las vidas transformándolas hasta hoy.

En época de "nuevas normalidades" pienso en la naturalidad de la charla que acabamos de tener y en cómo dar un paso adelante en derechos nos acerca a una sociedad mejor.


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